Mientras un señor parado lee Siddharta y en la otra punta un hombre canoso hace lo propio con el Olé, ahogás tus penas subiendo el volumen de tu mp3. El subte está detenido entre 2 estaciones y veo tus ojos llenarse de angustia. Brillan inundados de lágrimas y el golpéa tu alma una vez más. Mientras Maná resuena en tus óidos e invade el vagón, yo fantaseo con el origen de tu penar.
jueves, 16 de agosto de 2007
martes, 14 de agosto de 2007
Confesiones
Preguntaste por mi pasado y mis sentimientos. Si algún día pensaba casarme y también por eso que me tenía preocupada.
Mientras tomábamos un vino tinto y el folclore inundaba el ambiente, escuchaste atentamente y te sorprendiste con mis respuestas. Te sonrojaste con mi frontalidad y descubriste que todo lo que tengo de pasional tambien lo tengo de racional.
Dijiste que mis planteos eran únicos y creo que tenés razón. Son tan particulares como mis miedos y mis sueños. Mis antojos y deseos.
Sí. Mi miedo. Ese que espero que alguien me saque, acompañándome de la mano a transitarlo. Paso a paso. “Día a día”, como dijiste.
Mientras tomábamos un vino tinto y el folclore inundaba el ambiente, escuchaste atentamente y te sorprendiste con mis respuestas. Te sonrojaste con mi frontalidad y descubriste que todo lo que tengo de pasional tambien lo tengo de racional.
Dijiste que mis planteos eran únicos y creo que tenés razón. Son tan particulares como mis miedos y mis sueños. Mis antojos y deseos.
Sí. Mi miedo. Ese que espero que alguien me saque, acompañándome de la mano a transitarlo. Paso a paso. “Día a día”, como dijiste.
lunes, 13 de agosto de 2007
Carioca
Ella se pasea altivamente por la calle principal del pueblo acompañada por una mujer que pasa desapercibida a su lado. Lleva un vestido corto. Es blanco con unas enromes flores azules. Tal vez demasiado corto, aunque en ella luce perfecto.
Camina segura. Su cabello corto y oscuro enmarca las simples facciones de su rostro. Su sonrisa de caramelo endulce cada palabra que pronuncia y le da un toque misterioso.
Tiene piernas largas y delgadas y el vestido le permite lucirlas. No lleva maquillaje y su anatomía es la de una niña, a pesar de que está pisando los 30.
Sus brazos son delgados también y sus hombros simplemente preciosos. Su piel luce brillante. Es del color del chocolate con leche.
Camina imperturbable a pesar de que su cuerpo no es perfecto.
Entonces me pregunto, solo alguien con el cuerpo perfecto puede caminar seguro? La seguridad acaso no está en uno?
Camina segura. Su cabello corto y oscuro enmarca las simples facciones de su rostro. Su sonrisa de caramelo endulce cada palabra que pronuncia y le da un toque misterioso.
Tiene piernas largas y delgadas y el vestido le permite lucirlas. No lleva maquillaje y su anatomía es la de una niña, a pesar de que está pisando los 30.
Sus brazos son delgados también y sus hombros simplemente preciosos. Su piel luce brillante. Es del color del chocolate con leche.
Camina imperturbable a pesar de que su cuerpo no es perfecto.
Entonces me pregunto, solo alguien con el cuerpo perfecto puede caminar seguro? La seguridad acaso no está en uno?
jueves, 9 de agosto de 2007
Un día
Ella se movía con seguridad. Entro al despacho sigilosamente pero decidida. Se paro frente al escritorio y apoyo las manos sobre el.
Ella llevaba una falda negra y una blusa blanca. Los tacos altos resaltaban sus piernas. Inclinó el cuerpo hacia delante. El sorprendido, saco los ojos del monitor. No esperaba una interrupción, y menos de ella.
Se conocía hacía años. Ella estaba detrás de los detalles. Quien no la conocía podía pensar que se ocupaba de el con obsesión. Pero no. Ella encaraba así todos los vínculos, todas las tareas.
Él tenia 50 y tantos y estaba felizmente casado. Solo alguien tan cercano como ella conocía como eran las cosas realmente.
La miró asombrado por encima de los lentes y con los ojos marrones bien abiertos. El llevaba un traje oscuro y zapatos bien lustrados que lo hacían lucir más alto. Era detallista en extremo.
Ella lo miró a los ojos y mientras una lagrima rodaba por su mejilla, se acercó a el y lo beso en los labios. Su beso fue tierno y breve. Mas de lo que ella hubiera querido. Y dejando un papel sobre el escritorio, se dio vuelta y se marchó.
Él la siguió con la mirada sin entender. No esperaba ese beso. No esperaba esa reacción. A decir verdad, no esperaba nada.
Cuando pudo volver en sí tomó la hoja que había dejado delante suyo y la observó. La letra era clara y redonda. Le costo fijar la mirada y prestar atención al contenido de la misma, y cuando lo hizo dudo de los que sus ojos leían...
Por su cabeza pasaron imágenes variadas, olores, colores y sonidos. Por la de ella solo la angustia. Se llevaba consigo el sabor de sus labios, pero nada más. En tanto tiempo ella había amado por los 2, ilusionándose con un mañana.
Ella llevaba una falda negra y una blusa blanca. Los tacos altos resaltaban sus piernas. Inclinó el cuerpo hacia delante. El sorprendido, saco los ojos del monitor. No esperaba una interrupción, y menos de ella.
Se conocía hacía años. Ella estaba detrás de los detalles. Quien no la conocía podía pensar que se ocupaba de el con obsesión. Pero no. Ella encaraba así todos los vínculos, todas las tareas.
Él tenia 50 y tantos y estaba felizmente casado. Solo alguien tan cercano como ella conocía como eran las cosas realmente.
La miró asombrado por encima de los lentes y con los ojos marrones bien abiertos. El llevaba un traje oscuro y zapatos bien lustrados que lo hacían lucir más alto. Era detallista en extremo.
Ella lo miró a los ojos y mientras una lagrima rodaba por su mejilla, se acercó a el y lo beso en los labios. Su beso fue tierno y breve. Mas de lo que ella hubiera querido. Y dejando un papel sobre el escritorio, se dio vuelta y se marchó.
Él la siguió con la mirada sin entender. No esperaba ese beso. No esperaba esa reacción. A decir verdad, no esperaba nada.
Cuando pudo volver en sí tomó la hoja que había dejado delante suyo y la observó. La letra era clara y redonda. Le costo fijar la mirada y prestar atención al contenido de la misma, y cuando lo hizo dudo de los que sus ojos leían...
Por su cabeza pasaron imágenes variadas, olores, colores y sonidos. Por la de ella solo la angustia. Se llevaba consigo el sabor de sus labios, pero nada más. En tanto tiempo ella había amado por los 2, ilusionándose con un mañana.
Él había vivido su vida, ella solo una fantasía.
lunes, 6 de agosto de 2007
De vuelta en Buenos Aires
Y el calor se fue. Abandonó mi cuerpo. Quedó haya lejos.
En su lugar frío y humedad. Ese frío que cala los huesos y se siente en el alma. Ese frío que cambia nuestro modo de andar por la vida. Nuestro forma de vivir.
Helado. Desconcertante e invasivo. Invade todo. Llega a cada rincón enfriando todo a su paso. Endureciendo todo. Entumeciendo todo. Hasta mi sonrisa.
Ya vendrán tiempos mejores y el sol derretirá el hielo que rodea mi corazón.
viernes, 3 de agosto de 2007
La frase más dulce
Eran cerca de las 2 de la mañana y estaba recostada a tu lado. Transpirados todavía y a oscuras.
- "Estas muerto!", afirmé
-"Nunca estuve mas vivo", contestaste.
Sonreí y te abracé fuerte. Fueron las palabras más dulces que me dijeron. Las más dulces que escuché.
Ahora, a varios miles de kilometros de distancia, extraño esas palabras, esa espontaneidad, esa voz. La tuya.
- "Estas muerto!", afirmé
-"Nunca estuve mas vivo", contestaste.
Sonreí y te abracé fuerte. Fueron las palabras más dulces que me dijeron. Las más dulces que escuché.
Ahora, a varios miles de kilometros de distancia, extraño esas palabras, esa espontaneidad, esa voz. La tuya.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
Escuché al pasar ....
"No es importante cuanto vivas, sino como viviste el tiempo que te tocó vivir"